La pandemia del COVID-19 generó desequilibrios en la logística global, y el conflicto entre Rusia y Ucrania redujo la producción de fertilizantes, resultando en un aumento significativo de los precios de agro insumos. El uso de fertilizante está directamente relacionado con los rendimientos en la producción y el control de plagas y enfermedades. Colombia, depende en un 42% de fertilizantes importados de países como Rusia y Ucrania. Cultivos clave como el café, el cacao y la palma de aceite, se ve directamente afectados por esta situación, impactando directamente a los agricultores y la cadena productiva.
En este escenario surgió la necesidad urgente de implementar medidas que aportaran en la mitigación de los efectos en la producción agrícola sostenible de las cadenas de cacao, café y palma de aceite en Colombia. Nos enfrentamos a la tarea de buscar soluciones que rompieran la dependencia de insumos para la producción agrícola, que promovieran prácticas más sostenibles y que incrementaran la rentabilidad para el pequeño productor.
En un contexto donde el sector agrícola representa el 7,2% del Producto Nacional Bruto y emplea al 16,7% de la población activa en Colombia, es crucial abordar estos desafíos para garantizar un desarrollo equitativo y sostenible. A pesar de tasas de crecimiento positivas, la desigualdad en la distribución de ingresos persiste, y grandes extensiones de tierra permanecen inactivas.
El proyecto Incas Bonos surge como una respuesta estratégica para contrarrestar la problemática anteriormente planteada. Este proyecto no solo busca hacer frente al aumento de precios y la escasez de fertilizantes e insumos, sino que también plantea una visión a mediano y largo plazo: la transición gradual de un modelo tecnológico tradicional a la implementación de un modelo tecnológico limpio y sostenible. Así, se busca no solo superar los desafíos inmediatos, sino también sentar las bases para un desarrollo agrícola más resiliente y responsable en Colombia.